Look up and get lost

Look up and get lost

viernes, 27 de febrero de 2015

Desesperación




El tiempo pesa, aplatana, el paso del tiempo pesa como un hombre atado a una roca que se hunde sin remedio en el mar. Agobia, crispa los nervios ver caer las horas, precipitándose hacia un nuevo día sin poder pararlas ni engancharte a ellas. Hacen vida sin ti, una vida paralela de la que tú participas sin querer…

Desesperación abrazada a tu cintura, acariciándote íntimamente y esperando tu reacción, ¿sucumbes o aguantas? Intentas negarlo pero sucumbes sin remedio, te abstraes del mundo, te ves desde lejos, un salto en el tiempo. Y de nuevo esa puta sensación, ¡qué desconcierto!

Rebobinas y reconoces en cada rincón ese amargo sabor del que tanto quieres deshacerte y no puedes, se aferra tanto a ti que te lleva a la nausea. Intentas correr, algo te frena. Da igual a donde vayas, los mil y un planes que tengas para escapar que de seguro irá contigo (ay, si fuera tan fácil…).

Cuatro paredes, una cárcel de la que puedes salir cuando quieras para ver desvanecerse el día, suicidarse la mañana como siempre a esta hora.

Vuelves al aquí y ahora pero hay un problema, tu máquina del tiempo te lleva al futuro, ipso facto. Te ves, tal cual, puede que unas arrugas más, tal vez no te ha dado por planchar… te reconoces en el ahora, en esa sensación que ha ido a anidar como un troyano  en tu portátil.

Y gritas: ¡Dios! Pero nadie te oye, no es que hables bajito o estés solo, es que hablas para dentro… para las lagunas emponzoñadas de tu interior. Las típicas en las que metes el pie de vez en cuando, como quien cae “dos” (sí, suelen ser más… ¿infinitas?) veces con la misma piedra.

Y es un círculo vicioso pues cuando crees que estás curado vuelve y te pregunta con malicioso interés que como estás. Viene de la mano de la soledad, te arrastra al desierto y allí te deja por un tiempo para que te marchites como una flor arrancada de los brazos de su madre.


Enciendes la radio y da igual lo que pongan  que todo suena tan triste como la música de tu propio funeral. No encuentras el estilo, la letra, la voz, el instrumento y… eso sí que es desesperante, así que optas por escribir, por escupir lo que te roba la inspiración y te hace vivir entre mierda.

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