Look up and get lost
jueves, 14 de septiembre de 2017
Partículas inconexas conforman un uno extraño, un cielo gris, como tu mirada en horas bajas. Mas en la belleza me sumo de la superficie mojada levemente de aquellos ojos que avecinan tormenta.
Se giraron las tornas, el sol ya no brilla pues la oscuridad ha venido a cubrir la realidad de melancolía, a rasgar la quietud de tus días y a extenderte la mano para saltar al abismo y superar el vacío de tu vida.
Nunca supiste encontrar la naturaleza de lo sombrío como tampoco aprendiste a nutrirte de ello.
Colgabas del mundo, como cuelgan las horas eternas en el reloj, con medio cuerpo fuera peleando sin fuerzas ni sentido por permanecer donde no te corresponde.
Se valiente y suelta los dedos ensangrentados que intentan aferrarse a duras penas a algo en lo que tu alma no cree, se considerado contigo mismo y no te hagas sufrir de esta manera. No querrás que acabe todo esto con una traición a tus principios.
miércoles, 12 de octubre de 2016
Dulces mentiras
Cuántas veces quisimos creer dulces mentiras para no ver
dolorosas verdades. Quisimos echar un tupido velo para cegar el impulso de
conocer nuestro martirio, sabiendo que al hacerlo nos martirizamos más, y que la felicidad es fingida y
transitoria, porque tarde o temprano acechan las dudas, queman las
insinuaciones de la verdad sin parches, desnuda, como ha sido siempre.
Pero nos contradecimos ofreciéndole una manta una vez
habiendo desvelado sus misterios, e incluso hemos vuelto a girar la cara, a
cerrar los ojos para no ver, para no sentir, para no padecer.
Sé sincera
Sé sincera como nunca antes, no dejes pasar el tiempo que vuela dejándote al margen. Gira la llave y abre la puerta de todos esos silencios que tanto gritan, que te muestran la verdad que te guardas ferozmente.
Dile adiós a los
cuentos chinos y asume que ha llegado el momento tanto tiempo aplazado, porque
no puedes esperar más para aceptar y dar por hecho algo que ya sabías tanto
atrás.
Cuando las cuerdas se
tiran y se tensan tarde o temprano acaban por romperse. Así que, como ya es
tarde para caer en blando de la cuerda floja, puesto que ya no hay paraguas que
te ayude, solo te queda la valentía, a pesar del miedo, de caer al vacío.
Pero en algún momento
tendrás que cerrar el cajón para abrir uno nuevo.
No mires enrere...
Camina sense mirar enrere, el temps no para a esperar-te.
No oses caure en la temptació...
Dona un pas rere l'altre encara que la llum il·lusòria et cegue i intente despistar-te, encara que distorsione la realitat i ho pinte tot de colors de vida. Vola per damunt de tot, escapant de la por que de vegades ens agafa de l'ànima i tira de nosaltres per a enfonsar-nos dins de l'abisme de baix del llit del qual teníem por de xicotets. Aferra la vida com el cristall més car i més dèbil, si cau, es trenca, es perd, però hui és teu i només teu, tracta-ho bé.
sábado, 26 de septiembre de 2015
Otoño
De nuevo tú, con tus cambios de humor, de color… Las hojas
se caen danzando en un baile de vueltas infinitas, contentas y tristes al mismo
tiempo. Color de lo marchito, de lo que acaba cuando creías que no había hecho
más que empezar… El frío que cala lentamente en los brazos vacíos de los
amantes olvidados o de los jamás conocidos. Color de mil atardeceres en todo el
mundo, color del calor incipiente en las chimeneas, que entra sigilosamente
haciéndose de rogar.
Otoño, feliz primavera marchita llena de melancolía… Una
pareja, jóvenes deseos, millones de recuerdos, un “nuevo” amor de hace varios
siglos, nuevas experiencias ahora ya adquiridas, mil momentos de felicidad,
para recordar…
Cualquiera diría que estás triste, que te apagas por
momentos, que te dejas caer y arrastrar, que te haces sentir cada vez más, que
cuando implora el viento, te estremeces…
Pero yo sé que albergas la llama de lo cálido, de lo
verdadero, de lo auténtico y que nunca se apaga, simplemente se hace más
intenso o más tenue. Invitas a reflexionar, a rememorar buenos momentos que,
sobre todo tú, conoces.
Ya puede llover, que a buenas o a malas lo vas a acoger… Las
ramas se enternecen, absorben las gotas del llanto más fino o del más salvaje,
levantándose el perfume de lo divino, embriagándome de ti…
viernes, 27 de febrero de 2015
Desesperación
El tiempo pesa, aplatana, el paso
del tiempo pesa como un hombre atado a una roca que se hunde sin remedio en el
mar. Agobia, crispa los nervios ver caer las horas, precipitándose hacia un
nuevo día sin poder pararlas ni engancharte a ellas. Hacen vida sin ti, una
vida paralela de la que tú participas sin querer…
Desesperación abrazada a tu
cintura, acariciándote íntimamente y esperando tu reacción, ¿sucumbes o
aguantas? Intentas negarlo pero sucumbes sin remedio, te abstraes del mundo, te
ves desde lejos, un salto en el tiempo. Y de nuevo esa puta sensación, ¡qué
desconcierto!
Rebobinas y reconoces en cada
rincón ese amargo sabor del que tanto quieres deshacerte y no puedes, se aferra
tanto a ti que te lleva a la nausea. Intentas correr, algo te frena. Da igual a
donde vayas, los mil y un planes que tengas para escapar que de seguro irá
contigo (ay, si fuera tan fácil…).
Cuatro paredes, una cárcel de la
que puedes salir cuando quieras para ver desvanecerse el día, suicidarse la
mañana como siempre a esta hora.
Vuelves al aquí y ahora pero hay
un problema, tu máquina del tiempo te lleva al futuro, ipso facto. Te ves, tal
cual, puede que unas arrugas más, tal vez no te ha dado por planchar… te
reconoces en el ahora, en esa sensación que ha ido a anidar como un troyano en tu portátil.
Y gritas: ¡Dios! Pero nadie te
oye, no es que hables bajito o estés solo, es que hablas para dentro… para las
lagunas emponzoñadas de tu interior. Las típicas en las que metes el pie de vez
en cuando, como quien cae “dos” (sí, suelen ser más… ¿infinitas?) veces con la
misma piedra.
Y es un círculo vicioso pues
cuando crees que estás curado vuelve y te pregunta con malicioso interés que
como estás. Viene de la mano de la soledad, te arrastra al desierto y allí te
deja por un tiempo para que te marchites como una flor arrancada de los brazos
de su madre.
Enciendes la radio y da igual lo
que pongan que todo suena tan triste como
la música de tu propio funeral. No encuentras el estilo, la letra, la voz, el
instrumento y… eso sí que es desesperante, así que optas por escribir, por
escupir lo que te roba la inspiración y te hace vivir entre mierda.
lunes, 9 de febrero de 2015
Puertas... ¿Será la definitiva?
Puertas… se abren a cada minuto, se cierran otras, abandonándolas a su suerte. A veces se cierra o se abre la equivocada y otras, te llevas sorpresas (de todo tipo).
Cuando uno es temerario y no toma
precauciones antes de abrir una nueva puerta, corre el riesgo de coger una puerta pasajera,
de corto estacionamiento. Tal vez no le importe, pero tarde o temprano pasa
factura…
Hay puertas de todo tipo
(grandes, pequeñas…) pero eso no importa, su valía se mide en cuanto coincide
el secreto que una esconde con lo que uno busca. Y cuando la encuentra, cuando
encuentra una puerta parecida a la que siempre ha imaginado y deseado, la abre
expectante para ver que secreto esconde, qué futuro le depara y de vez en
cuando se encuentra con un parche a todos los agujeros de sí mismo. En otras
ocasiones el resultado es otro… se abre la puerta, se encuentra ilusión, un
nuevo comienzo, se llena el vacío que hace que uno tenga la manía de abrir
puertas sin mirar por la obertura primero. Pero esta sensación es efímera, y lo
que al principio le llenó e ilusionó ahora le exaspera, le hace sentirse vacío
de nuevo pero ahora en compañía. Y tarde o temprano las puertas chocan y se
elevan las astillas, en más de una ocasión provocando chispas (por no hablar de
mayores).
Y vuelve a empezar, su puerta
cada vez más resquebrajada, descuidada… y siempre un poco más desilusionado,
desesperanzado…
Demasiadas puertas le han elevado
a lo más alto para después decepcionarle y dejarle caer…
Ya no cree que exista una puerta
que esconda algo nuevo, distinto, mejor incluso, que le ilusione como antes, pero
que resulte mejor que nunca. Pero un día cuando por razones propias se intenta
deshacer de la última puerta que ha abierto en vano, encuentra por “casualidad”
una nueva, más pequeña pero más bella, con todos sus pros y contras.
Tal vez no es la puerta que
debería abrir, intenta alejarse de ella pero le es imposible, está en todas
partes, en lo más hondo de sí mismo. Le ilusiona y le persigue, le interesa…
eleva un nuevo misterio, una nueva aventura, tal vez una buena sorpresa…
Y con mano temblorosa coge el
pomo, así sin querer, empieza a girarla mientras otra parte de él se lo impide,
le queman las yemas de los dedos, pero la atracción es más grande, la fe lo es
y abre la puerta de a poco por si se escapa algo que no esperaba, pero no
sucede nada. Dentro todo es calma, un mundo nuevo pero de algún modo conocido.
No todas las puertas que en algo se parecen resultan ser iguales, ni si quiera
en aquello en lo que se parecen… Descubre la magia y decide permanecer con
ella, no quiere deshacerse de su nueva y especial puerta.
Ésta pequeña y azulada puerta se
da cuenta de que también ha elegido bien, una puerta más grande y dura, más
resistente debido al tiempo, a la experiencia. Definitivamente es la adecuada,
pues se complementan bien. Aún así de vez en cuando se siente demasiado
pequeña, demasiado azulada… y piensa que tal vez su querida puerta grande ha
cerrado puertas mejores (o que las puede abrir), de más valor, con las que se
complementaba mejor, pero un día se da cuenta de que no es así y se siente la
mejor de las puertas, o por lo menos una de ellas…
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